Capítulo 48. Desagradable sorpresa
—Entonces… ¿Solo es literatura y anatomía? Está última es básicamente la más sencilla de las ramas de la biología.
—Sí, bueno… Si lo pones en perspectiva.
Suspiró frustrado.
—Quizá necesita clases privadas, señorita Taylor.
De pronto, su voz se volvió en un tono coqueto y sus ojos se tornaron oscuros y profundos.
—¿Y usted está disponible, profesor Park?
Me senté sobre la cama y esperé a ver qué era lo que en su mente tanto maquinaba.
Mi guapo doctor entrecerró los ojos.
—¿Dónde queda el fémur,