[CONTINUACIÓN]
Salgo de la habitación con mi libro en una mano y mi teléfono en la otra. Doy dos toques en la puerta de mi media hermana y abro, encontrando las cortinas tiradas en el piso de la alcoba, la cama a medio voltear, el closet abierto de par en par con toda la ropa de marca, de Elena, en el piso; lo que incluye sus zapatos, y a una desesperada Rávena que cree que su hija sigue siendo casta y planea protegerla hasta el matrimonio.
Cómo si eso fuera posible. Hazme el favor.
Pongo mis o