Serena James
Me preocupa mucho mi esposo, esta semana ha estado muy silencioso, además ni siquiera ha intentado tener intimidad conmigo, ordeno preparen su desayuno favorito y cuando baja las escaleras se dirige hacia afuera...
— ¿No piensas desayunar hoy tampoco?— Cuestiono antes de que gire el pomo de la puerta.
—No tengo hambre. — Me responde sin verme.
—No puedes seguir así, no puedes llorar sobre la leche derramada, tienes muchas razones para ser feliz. — Le digo acariciando mi barriga.
—E