CAPÍTULO 73
Respiré hondo y apreté los dedos contra la mesa para no perder la calma delante de Vicente.
—Tranquilízate —le dije, intentando sonar firme y no nerviosa—. No me estoy viendo a Luciano. Solo me mandó flores. Es una cortesía. Y te recuerdo algo por si se te olvida: es el padre de mi bebé.
Vicente me miró con una frialdad que me hizo sentir incómoda de inmediato, me erizo la piel, Dio la vuelta a la mesa y se acercó a mi, me miraba con una rabia que me derretía de miedo
—Tienes que ol