Capítulo 125
Sentí que todo mi alrededor se esfumó, me puse pálida y sentí que me iba a desmayar, Manuel de inmediato me agarró de la cintura y me sentó en una silla.
—¡Amelia trae un poco de agua! —le gritó a su esposa mientras me miraba los ojos asustado al ver mi expresión.
Estaba aterrorizada, sentía que todo mi cuerpo estaba frío y que mi cara estaba pálida, no podía ser verdad, la vida me estaba jugando una muy dura broma.
—¿Tu... Tu abuelo? —logre tartamudear intentando mantenerme ser