50 - Es por seguridad.
Los días fueron pasando gradualmente y el embarazo de su esposa iba muy tranquilo. Los antojos comenzaron a hacerse presentes, y los deseos sexuales mucho más continuos. Para Ezekiel esa era la parte favorita del día complacer a su bella esposa en todo lo que pida.
— Este pantalón ya no me prende. Me veo fatal, con este vientre abultado pronto estaré rodando por las escaleras — masculló ella con ganas de llorar —. Ya no quiero vivir encerrada. ¿Cuánto tiempo debo ocultar?
— Comprendo tu desespe