Tyler nos lleva a una reserva de vida silvestre a unas veinte millas de la ciudad, donde alquilamos una pequeña lancha motora, con apenas espacio suficiente para guardar una hielera con bebidas y protector solar antes de dejar atrás el muelle.
―Es un bote de John―, explica Tyler, mientras recorremos el canal. Es pantanoso, con agua turbia y arbustos frondosos y árboles que se arrastran por la orilla del agua. ―El motor es más silencioso.
—Es mucho mejor para acercarte sigilosamente a esta rara