Mundo ficciónIniciar sesiónEl ambiente en la habitación era tenso, y Greyson tenía los brazos fuertemente envueltos alrededor de Indianna. Ella temblaba como una hoja y estaba casi segura de que se desplomaría en el suelo si él la soltaba.
"—Desháganse de eso —dijo Greyson con severidad, mirando a Kal, Ace y Oscar—. Kal, tú quédate."
Greyson esperaba que alguno de los comentarios estúpidos de Kal pudiera aligerar el estado de ánimo de Indianna.
Kal le pasó la caja a Ace y se limpió las manos en el pantalón.
"—Oscar, intenta conseguir un rastro de olor —ordenó Greyson."
Oscar y Ace desaparecieron.
Greyson entonces centró su atención en Indianna y le tomó el rostro entre las manos, intentando hacer que se enfocara en él.
"—Indie —dijo suavemente."
Los ojos de Indianna estaban vacíos y tenía la mirada perdida en el pecho de Greyson.
"—Cariño —dijo él un poco más firme y le inclinó la cabeza hacia atrás—. Mírame. Y ni se te ocurra volver a darme un rodillazo entre las piernas."
Indianna parpadeó despacio.
"—Después de todo lo que has hecho, probablemente te lo merecías —dijo, con una voz desprovista de emoción."
Greyson no pudo evitar soltar una leve risotada.
"—Cierto."
Le acarició suavemente la mejilla a Indianna y le besó la frente.
"—Siéntate, cariño."
Como Indianna no hizo ningún intento por moverse, Greyson la guio con delicadeza hacia el sillón individual y la ayudó a sentarse.
Se agachó frente a ella y le tomó las manos entre las suyas. Indianna se dio cuenta de inmediato de que la mano de Greyson había tocado por accidente la cicatriz de su muñeca. Se llevó las manos al pecho mientras se le llenaban los ojos de lágrimas nuevas.
"—Es malvado —susurró ella—. Y parece capaz de alcanzarnos en cualquier lugar. De alcanzarme a mí."
"—Es todo psicológico —dijo Greyson—. Está jugando con tu mente porque es la única forma en que puede llegar a ti. No se atrevería a dar la cara. Está en demasiada desventaja numérica, y eso es bueno. Jamás te pondrá una mano encima físicamente, Indie."
Indianna cerró los ojos y se pegó las rodillas al pecho.
"—Quiero verlo muerto."
A Greyson le resultó un poco incómodo escuchar a Indianna decir algo así. Lo decía tan en serio que lo hizo enfurecer.
Indianna no era una persona cruel. No iba por ahí queriendo que la gente muriera, pero Rogue la estaba haciendo pensar de esa manera. Eso enfurecía a Greyson aún más.
"—Quiero que sufra —susurró Indianna—. Quiero que sienta dolor."
Greyson frunzió el ceño cuando el tono de Indianna se volvió más sombrío. No podía creer que estuviera pensando de esa forma.
No tenía ningún problema con que Rogue sufriera, pero sí tenía un problema con que Indianna quisiera hacer algo tan ajeno a su carácter.
"—Indie, piensa en esto. Estás enojada y no estás pensando con claridad —dijo él."
Indianna tragó saliva.
"—Tenemos que ponerle fin a esto."
"—Lo sé, pero no quiero que te pierdas a ti misma, cariño."
"—¿Acaso quieres que ande libre por ahí? —espetó Indianna."
Greyson se puso rígido.
"—Por supuesto que no, carajo."
"—Crees que es una buena idea —insistió Indianna, abriéndose paso en la mente de Greyson."
"—Es una idea que yo habría sugerido, y a la que tú habrías dicho que no si no estuvieras tan cegada por la rabia —dijo Greyson—. Esto es cruel, cariño, y tú no lo eres."
Indianna se frotó la muñeca y miró a Greyson con un destello oscuro en los ojos.
"—No me importa."
"—¿Qué está pasando, jefe? —llamó Kal."
Greyson se giró hacia Kal con una expresión grave.
"—Indianna quiere usar a Stacy para llegar a Rogue."
"—¿Desde cuándo te convertiste en una máquina de patear traseros? —preguntó Kal, sonriendo de forma burlona mientras se sentaba al lado de Indianna más tarde ese día."
"—Desde que Rogue decidió mandarme el corazón de mi amiga difunta —dijo Indianna con frialdad, ignorando el tono burlón de Kal—. Le puso un moño. Eso es de enfermos. Hay que detenerlo."
"—Eres amiga de Stacy —dijo Kal en voz baja—. ¿Estás segura de que quieres usarla como carnada?"
"—Hay que detener a Rogue —dijo Indianna—. Por cualquier medio posible."
"—¡De acuerdo, queda prohibido hablar de Rogue! —dijo Greyson con firmeza mientras entraba a la sala tras una larga reunión con el jefe del equipo de seguridad de Janson para rastrear el área en busca de Rogue."
"—Podemos resolver lo que vamos a hacer cuando lleguemos a casa. Es tu cumpleaños y nos vamos a divertir."
Indianna le dirigió a Greyson una mirada recelosa.
"—No creo que..."
"—Shh —dijo Greyson y agarró a Indianna de los brazos, jalándola para levantarla del sillón—. Nos vamos a cambiar."
"—¿Por qué?"
"—Vamos a ir a nadar."
"—Espero que sea una actividad en grupo —comentó Kal."
Greyson asintió.
"—Janson nos va a llevar a todos a las cascadas una vez que nos hayamos cambiado."
"—¡Ese lugar es increíble, carajo! —festejó Kal."
Ya estaba fuera de la habitación antes de que Indianna pudiera preguntar qué eran las cascadas.
"—Una caída de agua —le dijo Greyson a Indianna mientras entrelazaba su mano con la de ella—. Todos necesitamos relajarnos un poco."
"—¿Es seguro? —preguntó Indianna."
"—Está dentro del territorio. Es seguro —le aseguró Greyson—. Vamos, te enseñaré nuestra habitación."
Greyson guio a Indianna a través de la casa de la manada de Janson y le mostró la habitación que usarían durante su estancia.
Era sencilla, con pisos de madera oscura, una cama matrimonial grande y un armario recargado contra la pared.
Indianna vio sus maletas en el suelo. Greyson caminó hacia la suya y sacó un traje de baño.
"—La verdad no sé si esté de humor para ir a nadar —dijo Indianna en voz baja y se sentó en la cama."
"—Oye —dijo Greyson mientras se sentaba a su lado—. Nada bueno va a salir de estar lamentándote y no hacer nada. Necesitas algo que te distraiga. Y si verme en traje de baño no es suficiente, estoy seguro de que se me ocurrirá alguna otra cosa para distraerte de todo esto."
Indianna no pudo evitar reírse y miró a Greyson.
"—Eres un idiota."
Greyson sonrió con picardía y besó a Indianna.
"—Cámbiate —murmuró."
Se levantó la playera por la cabeza, e Indianna suspiró mientras se ponía de pie y caminaba hacia su maleta para sacar su bikini.
Comenzó a cambiarse, pero sus ojos se desviaron hacia Greyson mientras él se ponía el traje de baño.
"—¿Disfrutando de la vista? —dijo él."
Indianna sonrió de lado.
"—Esta bien —se encogió de hombros—. Está mejorando."
Greyson se rió entre dientes y se recostó en la cama. Cruzó los brazos detrás de la cabeza y le sonrió con coquetería a Indianna.
"—Tu turno. Tómate tu tiempo, cariño."
Indianna rodó los ojos y le dio la espalda a Greyson mientras se cambiaba.
"—¡Eso no se vale! —reclamó él."
"—La vida no es justa —reviró Indianna."
Se tomó su tiempo a propósito, haciendo reír a Greyson.
"—Yo me iría acostumbrando a esa posición —dijo Greyson—. La vas a estar viendo mucho esta noche."
Indianna se giró rápidamente para mirar a Greyson, con las mejillas rojas.
"—¡Marrano! —ahogó un grito."
Aceleró el paso para terminar de cambiarse y se puso un par de sandalias.
Greyson sonrió con petulancia.
"—Veo que trajiste el regalo de Brooklyn —dijo mientras Indianna agarraba una de las playeras de él y se la ponía."
Indianna miró la bolsa rosa y asintió.
"—Creo que es un regalo maravilloso."
"—¡Lo viste! —dijo Indianna pasmada."
"—Me dio curiosidad —se encogió de hombros—. Creo que yo lo voy a disfrutar más que tú."
Indianna miró la bolsa con cautela.
"—Creo que lo abriré más tarde —murmuró."
Caminó hacia la cama. Greyson se rió entre dientes y se sentó.
Indianna se sentó frente a él y le tomó las manos. Quería sentir las chispas que la tranquilizaban y la hacían sentirse segura.
"—Todo va a estar bien, ¿verdad?"
Greyson se le quedó mirando a Indianna por unos momentos antes de atraerla hacia un abrazo y apoyar la barbilla sobre su cabeza.
"—Sí —susurró."
Indianna rodeó el pecho de Greyson con los brazos y cerró los ojos, disfrutando del momento de tranquilidad.
"—Te amo —susurró."
Greyson sonrió y le besó la frente a Indianna.
"—Te amo —murmuró."
Una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.
"—Ahora vamos a nadar."







