—Soy tu padre, Lucas. Me debes respeto.
—Quizá sí —Le dirigí una última mirada —. Pero la acabas de perder hace un momento, cuando mencionaste a Eddy…, o quizá fue hace muchos años antes.
Salí del despacho. Iba decidido, decidido a seguir mi propio consejo y terminar de hablar con la verdad a mi pequeña anteojitos, decidido a pedirle que se fuera conmigo a América a comenzar de cero y decidido a aceptar —ahora sí —la beca que me habían ofrecido en Harvard para mi doctorado y sobre el cual le ha