No me dio tiempo de llegar a la empresa para ver como seguían las cosas, dicen “que cuando el jefe no está, los empleados hacen fiesta” así que no quiero ni imaginar cómo estuvieron las cosas por allá hoy, ya que al brillante de mi hermano, tampoco le apeteció ir
-Nada te costaba estar allí aunque sea por un diminuto minuto – le dije a Nicolás, mientras nos sentamos en la limosina negra, que nos llevaría para nuestra cena en el hotel, con los inversionistas, no nos habíamos montado en esa limos