Capitulo 23. No sirvió de nada
El vínculo estaba completo.
Adara era su loba de por vida, y nadie podría cambiar eso.
El príncipe se quedó varios minutos con sus colmillos encajados en el cuello de su luna para que se terminara de formalizar el lazo. Pero mientras que eso pasaba, ella se quejaba y gritaba sin parar.
Hasta que…
Él noto que ella comenzó a respirar con calma, ya no sujetaba el árbol como si estuviera a punto de partirlo en dos. Más bien, se estaba como sosteniendo de él. Y fue cuando él percibió que se había qu