Karol:
Entrecerré mis ojos agudizando la vista y me encontré con una patrulla en medio de la carretera. Claro, eso fue segundos antes de que una mano gigantesca agarrara la parte anterior de mi cuello y me hundiera entre mis rodillas. Me sobresalté cuando mi frente hizo contacto con el asiento dónde me hallaba sentada, pero me mantuve en silencio.
—Teo no saques tu arma, déjame a mi —murmuró Frank mientras disminuía la velocidad del auto.
—Es por precaución. —Sacó el arma y le quitó el seguro.