Narrado por William
El lunes por la mañana, el mundo se derrumbó.
No fue un derrumbe repentino, como un terremoto o un huracán. Fue más bien como una grieta que aparece en una pared: pequeña al principio, casi imperceptible, pero que crece y se ramifica hasta que todo el edificio amenaza con venirse abajo. La grieta se llamaba Gonzalo Fuentes, y apareció en la portada del “New York Times” como un fantasma del pasado que volvía para cobrarse una deuda que ni siquiera sabía que existía.
"Ex socio