264: Los Ecos del Pasado.
La llegada del invierno trajo consigo un frío que se filtraba por las rendijas de la vieja mansión, y con él, una sensación de quietud que apenas lograba romperse. Los días se volvieron más cortos, las noches más largas, y el silencio se instaló en los pasillos como un inquilino permanente. La ausencia de Charles se sentía en cada rincón: en la silla vacía en la mesa del comedor, en el silencio del estudio donde solía pasar horas dibujando, en la forma en que los pasos de los niños ya no resona