258: El Regreso de Sophie.
La llamada llegó un martes por la tarde, justo cuando comenzaba a sentir que la vida volvía a su cauce normal. El teléfono de mi oficina sonó con un tono que no reconocí, y cuando contesté, la voz al otro lado era fría, profesional, pero con un dejo de urgencia que me puso en alerta.
—¿Señor Winchester? —dijo la voz—. Soy la señorita Dubois, del internado Saint-Clair en Suiza. Llamo para informarle que el internado ha sido clausurado por orden judicial debido a una investigación por lavado de d