Narrado por William.
La mañana en la oficina transcurría con la monotonía habitual de los martes. Reuniones, correos electrónicos, llamadas telefónicas, todo se mezclaba en un torrente de tareas que apenas me dejaban tiempo para pensar. Pero a pesar del ritmo constante del trabajo, mi mente seguía en San José de la Montaña, en la casa abandonada de Isabel, en el sobre que Laura había encontrado con el nombre de Sofía escrito en la portada.
—¿William? —la voz de Logan me sacó de mis pensamientos