248: La Investigación Continúa.
La luz del amanecer se filtraba a través de los ventanales del penthouse cuando finalmente logré conciliar el sueño. Pero mi descanso fue breve y agitado, poblado de sueños fragmentados en los que Isabel Renard caminaba por pasillos oscuros, arrastrando consigo los secretos de una vida que nadie conocía. Cuando desperté, con el sol ya alto en el cielo, sentí que la fatiga se había instalado en mis huesos como una niebla persistente.
Laura ya estaba en la sala cuando bajé, con una taza de café en