La noche se había vuelto profunda cuando Logan se fue, y yo me quedé en la sala, mirando el horizonte iluminado de Manhattan, sintiendo el peso de las revelaciones que habían caído sobre nosotros como una avalancha. Mi hermano. Logan era mi hermano. La palabra resonaba en mi mente como un eco persistente, negándose a ser ignorada.
William se había quedado dormido en el sofá, con el rostro relajado y la respiración profunda. No quería despertarlo. Necesitaba este momento a solas, este momento pa