213: Los Secretos del Pueblo.
El abrazo con mi madre había sido catártico, pero no había borrado las preguntas que se acumulaban en mi mente como una tormenta que se niega a disiparse. Sabía que Ana era mi madre en todos los sentidos que importaban, que me había criado con amor y sacrificio, que había guardado el secreto de Elena para protegerme. Pero también sabía que había más verdades enterradas en el polvo de aquel pueblo, más secretos que esperaban ser desenterrados.
Y alguien, en algún lugar, quería que los encontrara.