188: El Silencio de las Paredes.
Narrado por Helena
La oscuridad era mi única compañera.
No sabía cuánto tiempo llevaba encerrada en aquella celda. Las horas se habían fundido en una masa informe de frío, hambre y desesperación. A veces, cuando el silencio se volvía insoportable, escuchaba el goteo de una tubería rota en algún lugar lejano, y me aferraba a ese sonido como un náufrago a una tabla de madera.
Mis brazos dolían por las ataduras que me mantenían sujeta a la silla de metal. La cuerda se había clavado en mi piel hast