153: El Peón y la Reina.
Miriam guardó la memoria USB en el bolsillo de su chaqueta. Se levantó de la silla y se acercó a la ventana. La ciudad de Nueva York se extendía ante ella, ajena a la tormenta que se cocinaba en su despacho.
—Helena… —Dijo, sin volverse. —Temo por las consecuencias que esto tendrá.
—Yo también temo por todos nosotros, pero no puedo rendirme ahora.
—¿Cómo haces para seguir adelante? —Preguntó aun de espaldas a mí.
—Pensando en ellos. —Me levanté. —En William. En Lucy. En Charles. En mi familia.