Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOSIBILIDAD DESPIERTA.
Las palabras ardían sobre el arco del valle.
Una vez.
Después otra.
Al mismo ritmo que el sonido imposible que llegaba desde el interior.
Latido.
Pausa.
Latido.
Kael se quedó inmóvil.
Yo también.
Mirella seguía de pie junto al sendero, pálida, con ambas manos apretadas alrededor del lobo de lana.
El muñeco se movió.







