Para que un plan funcione, dos deben querer...
La duda de si es Violeta o no, se mantiene en él. ¿Estaba alucinando? O realmente la había visto ¿y si era ella, que hacía en la mansión de los Pascuoloto? Verla y pensar en ella remueve dentro de Nolan, sensaciones únicas que sólo había logrado sentir con la pelicastaña.
Violeta, al igual que Nolan, revive cada uno de los momentos que vivió junto a él, sus encuentros sexuales, sus besos, aquel Nolan del que ella se enamoró. Hubiese querido detener al chofer y correr a sus brazos, pero eso no