Ya tenía mi maleta con la ropa que necesitaba para la fiesta y para el día. No sabía cuánto tiempo estaría, así que me lleve la ropa necesaria y si no, compraría.
Me encontraba en frente de la oficina con Estela, quien se negaba a dejarme ahí sola.
—Vete ya mismo, él va a llegar —dije sincera.
—No quiero que me dejes sola —dijo abrazándome—. Miguel también se va unos días y me quedaré completamente abandonada.
—Tranquila, espero regresar pronto —dije, mientras enredaba mis brazos en su cuello y