Laura llegó temprano a la clínica, con la determinación reflejada en cada uno de sus movimientos. Sabía que su próxima tarea sería una de las más difíciles: acercarse a Ramírez, ganarse su confianza y demostrarle que no era una amenaza. El plan que Alejandro había trazado dependía de su capacidad para mantener la calma y la cabeza fría, a pesar del peligro que representaba cada palabra, cada mirada intercambiada con ese hombre.
El ambiente en la clínica era agitado, como siempre. Los pacientes