16 - Ojos tristes.
El coche se estacionó, en una vivienda enorme. Tan grande, que solo el portón, medía el ancho se habitación, y el salón, todo su departamento. Sus ojos observaban con admiración la colección de cuadros antiguos que tenían pegado a la pared, y la decoración de la misma a base de objetos antiguos. Todo parecía como un castillo de época, en tonos marrones y beige.
Hermoso.
— Es un lugar muy hermoso — comentó, observando un cuadro enorme.
En ella se encontraba una señora, de ojos azules, iguales