《Anashia》
Luego de haber quedado en buenos términos con Alexei, regresé a la casa de los padres de Sebastián. Apenas crucé la puerta, Sebastián me abrazó con fuerza.
—Es momento de que mis padres sepan que no soy el padre del pequeño —dijo, con un tono de voz firme pero gentil.
Suspiré, sintiendo el peso de sus palabras. —No quisiera eso, Sebastián, pero no hay de otra. No obstante, siempre serás el padre de mi hijo.
Sus ojos se suavizaron y me acarició la mejilla. —Gracias, Anashia. Me toca co