《Anashia》
Cuando llegamos al condominio de la prima de Sebastián, mis ojos se abrieron como platos. La casa era impresionante, muchísimo más grande de lo que había imaginado. Los guardias abrieron el gran portón con un gesto de respeto y pasamos en el coche hasta llegar a la entrada principal.
Clara, la prima de Sebastián, salió rápidamente a recibirnos. Nos abrazó con una calidez que me hizo sentir bienvenida al instante. Sebastián, siempre tan considerado, me presentó con orgullo.
—Clara, ell