Sara llegó a la pista de aterrizaje junto con Alan, que no dejaba que Ronald la acompañara, el desprecio de él por su esposa era tan grande, que necesitaba cerciorarse el mismo de que se iba.
El auto se detuvo frente a la pista y ella, sin esperar nada, se baja del auto, pero no pudo dar un solo paso porque él la toma del brazo e hizo que regresara de nuevo al auto.
—¿Qué haces? —pregunto Sara sorprendida de que él la estuviera tocando.
—Quiero que me mires a los ojos y por primera vez en la