Capítulo 96 —El Amargo Sabor del Adiós
Narrador:
Dilan no esperó. Se puso de pie y, con un movimiento brusco, la tomó de la cintura, levantándola del suelo de piedra. Aurora soltó un jadeo cuando su espalda chocó contra la pared del calabozo, mientras las manos grandes del lobo se colaban por debajo de la seda roja de su bata, subiendo por sus muslos con una urgencia que no admitía réplicas.
—Si soy tuyo, Aurora... —gruñó él contra su oído, su aliento abrasador haciéndola estremecer—, entonces t