Capítulo 75 —Donde el lobo deja de esconderse
Narrador:
A partir de entonces, los encuentros con Dilan se volvieron una necesidad peligrosa. No eran oficiales, no tenían nombre y, sin embargo, pesaban más que muchas promesas. Se encontraban cuando podían, a escondidas, robándole tiempo al trabajo, a las responsabilidades, a las versiones de sí mismos que ofrecían al mundo. Aurora empezó a acostumbrarse a la forma en que Dilan la llamaba “mi cielo” cuando creía que nadie los oía, a la gravedad de