Capítulo 28 —El impulso del corazón
Narrador:
Caín se dejó caer nuevamente en el sillón de su despacho como si el peso de los siglos se hubiera acumulado en sus hombros en una sola tarde.
El silencio lo envolvía.
A través del enorme ventanal detrás de su escritorio, el jardín comenzaba a teñirse de tonos anaranjados. El sol descendía lentamente, abandonando el firmamento con la misma suavidad con la que él sentía que su determinación lo estaba abandonando a él.
Había pasado horas mirando sin ver