Capítulo 186 —La Alquimia del Fuego
El alba comenzó a teñir de un gris acero los ventanales de la suite principal. Aurora se deslizó de entre las sábanas de seda negra con la agilidad de una sombra, cuidando de no alterar el aire a su alrededor. Se detuvo un segundo para observar a Caín. El soberano de los vampiros dormía pocas veces, pero cuando el agotamiento y la satisfacción lo reclamaban, su descanso era absoluto, una quietud tan profunda y marmórea que cualquier humano juraría estar ante u