Capítulo 159 —El nudo de sangre y sombra
El calabozo ya no era una prisión; se había transformado en un santuario de sombras y piel, donde las leyes de la naturaleza y las rivalidades de milenios se disolvían bajo el peso de un deseo compartido que quemaba más que el fuego sagrado. Dilan, moviéndose con la agilidad depredadora que le otorgaba su linaje de Alfa, se acercó a Caín por la espalda. No hubo vacilación, solo una determinación absoluta que cortaba el aire denso del sótano. En un movimie