Capítulo 145 —Un viejo amigo
El tiempo, ese juez implacable que para los inmortales no es más que un río estancado, se había encargado de moldear a Aurora una vez más. Conforme los meses se transformaban en años, ella se había readaptado a su naturaleza de mármol. La transición no fue el proceso romántico que dictan las leyendas; fue una despedida lenta y silenciosa de la calidez que el embarazo le había prestado. Aurora ya no extrañaba el rubor en sus mejillas ni el latido constante en su pech