Capítulo 128 —La Marca de la Triqueta
Dilan siempre supo que el pasado era un depredador de garras largas, pero no fue hasta que escuchó el relato en voz de Aurora que comprendió el calibre del veneno que él mismo había inyectado en la vida de la joven. Hacía siglos que el Alfa no experimentaba una punzada tan aguda de empatía; un sentimiento que creía extinto bajo las capas de su naturaleza salvaje. Se había enamorado de ella y ahora, ante la cruda realidad de su creación, se hizo una promesa i