Abrí los ojos, esperando ver alguna señal de que la transformación estuviera comenzando, pero todo lo que sentí fue la misma decepción aplastante que me había perseguido cada vez anterior. A mi alrededor, el sonido de huesos crujiendo llenó el aire mientras los demás comenzaban su transformación. Observé cómo sus cuerpos se retorcían y cambiaban, el pelaje brotando, las extremidades alargándose mientras adoptaban sus formas de lobo.
Pero yo seguía igual. Humana. Desamparada.
Un murmullo se exte