>>> Ayseli:
¡Diosaaa! ¡Lo besé! ¡Yo misma lo jalé contra mí y lo besé! Mis labios ardían, se movían desesperados sobre los de ese macho, mi lengua buscaba la suya sin control, como si mi cuerpo hubiera decidido ignorar a mi cabeza.
—Mmm~ —él gruñó ronco contra mi boca, devorándome de regreso. Sentí sus manos apretando mis caderas con fuerza, levantándome un poco, rozándome más con esa dureza que me arrancaba gemidos ahogados.
¡Era demasiado! ¡Demasiado calor, demasiado deseo! Mis piernas te