Capítulo 45
Vicente dio un paso tembloroso, con los ojos vidriosos y el alma hecha trizas.
Por fin, después de un infierno sin fin, Amelia estaba frente a él. Tan real, tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos.
Antes de que pudiera extender una mano temblorosa hacia ella, Matthew se interpuso como una muralla de concreto.
Colocó su mano firme en el pecho de Vicente, cortando cualquier intento de acercamiento. Amelia, sin pensarlo, se refugió detrás del Alfa, buscando alejarse de su pasado.
—Alé