CAPÍTULO 20
Amelia abrió los ojos lentamente, su respiración era lenta y agitada
Su cabeza palpitaba con un leve dolor en la sienes y por un momento, su mente se quedó en blanco.
Lo primero que vio fue a Matthew.
Él estaba inclinándo sobre ella, sosteniendo un pequeño frasco de alcohol.
Acercó un paño impregnado con el líquido a su nariz, estaba preocupado por ella.
—¿Qué pasó, preciosa? —El Alfa le dijo suavemente —Aún estás débil.
El lobo sintió alivio al ver que regresaba en si, y es que una