Lyra dio por terminada la conversación.
Sin decir una palabra más, se volvió hacia el sendero que conducía a su cabaña.
El aire parecía más denso, más pesado, y el murmullo de la manada a lo lejos se mezclaba con el eco de su propia respiración.
Sabía que las miradas seguían sobre ella, juzgándola, cuestionando su elección… pero en ese instante no le importaba.
Sintió los pasos detrás de sí, dos presencias inconfundibles.
Los príncipes la seguían, como sombras protectoras, o quizás como lobos d