Capítulo 24— Camino al norte.

En el valle del norte, recordó, los cachorros omega dormían abrazados a los betas y alfas por igual. Nadie marcaba a nadie como basura. Nadie ataba a nadie a un poste para que aprendiera su lugar. Su padre siempre decía que un lobo que castiga la debilidad solo demuestra cuán débil es su propia alma.

Lyra abrió los ojos y miró a Selene como quien mira un espejo roto de otra vida que pudo haber sido.

—Selene —dijo, con una calma que escondía la tormenta—, escúchame bien: mientras yo respire y la
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