El valle del norte se extendía frente a ellos como un gigante recién despertado. El aire se volvió más denso, más vivo, más antiguo, apenas Lyra cruzó el límite ancestral que separaba aquel bosque salvaje de la tierra que alguna vez llamó hogar. La loba blanca temblaba en sus brazos, pero al sentir el territorio, su respiración se calmó apenas un poco, como si el aroma del norte reconociera su alma. A su alrededor, los árboles parecieron inclinarse, no por el viento, sino por reverencia. La tie