El eco del vínculo recién formado aún flotaba en el aire cuando Lyra dio un paso hacia adelante, frunciendo el ceño con una mezcla de agotamiento, incredulidad y urgencia. La escena podía haber sido hermosa si no estuvieran todos a un maldito paso de morir. Teo y Kariane seguían mirándose como si fueran los únicos seres vivos en todo el Valle, atrapados en ese instante donde dos almas se encuentran sin pedir permiso. Pero Lyra había vivido suficiente para saber que el destino no esperaría a que