Las vetas doradas de Dante se encendieron de golpe.
No el pulso suave del canal en reposo. Encendido completo, todos los filamentos activos a la vez, el tipo de activación que Lucía había aprendido a distinguir de las otras porque iba acompañada de un cambio físico inmediato: él se paraba más recto, la respiración se ajustaba, las manos se cerraban sin que lo decidiera conscientemente.
—Algo cambió —dijo Dante.
Seguían en el saliente. El campamento abajo, las luces quietas, el sonido normal de