Cuando Santiago y Luciana subieron al auto, el celular de él empezó a sonar.
—Ya se había tardado — dijo divertido, Luciana por el contrario frunció el ceño al oírlo. Santiago colocó el teléfono en un porta celular y aceptó la llamada con una sonrisa.
—¡Papi! — gritó la niña emocionada de ver a su padre.
—Hola princesa — Luciana al oír a Emily sonrió con ternura.
—Papi, te extraño tanto, estoy aquí tan sola y abandonada — dijo haciendo unos ojitos de cordero. — Santiago cada día se enamorab