Mundo ficciónIniciar sesiónTodos observaron el majestuoso andar de la madre del novio, quien avanzaba sonriente y saludando a todos los presentes; el rostro de Alberto era ilegible, solo Renán se acercó más a él y colocó una mano en su hombro.
La señora Centeno llegó a su asiento y con mucha parsimonia tomó asiento sin perder la sonrisa y sin importarle para nada el impacto que acababa de causar en la boda de su hijo, por el contrario, parecía que lo







