CAPÍTULO 30- ¡VOY A HACER QUE TE ECHEN!
Grace respiró hondo y apretó suavemente la mano de James.
—James, querido —dijo Alessia con una voz dulzona —. Me alegra mucho verte bien. Todos estábamos tan preocupados por ti. Qué alivio saber que ya estás mejor.
El pequeño frunció el ceño y se apartó, incómodo con el gesto.
—Estoy bien porque Grace me cuida muy bien ―respondió con inocencia.
Alessia se tensó. Y aunque su sonrisa permaneció, sus labios se apretaron ligeramente. Lucien, ignorando delib