Caminé de nuevo a la tarima sintiendo mi sangre herida, ¿cómo pudo hacerme esto? ¡Justamente hoy, desgraciado! Las palabras del idiota de Leandro se me repiten en la mente. Cuando llego, Diamante me da el derecho de palabra y no puedo rechazarla, así que simplemente tomo el micrófono. Al ver este montón de personas me siento idiota por lo que iba a hacer, veo como Leandro se burla de mí, me anima con su mano para que hable, así que lo hago y de la mejor manera posible.
¡Buenas, noches! Damas y