Despierto con una extraña pero hermosa mujer entre mis brazos. Buenos días, amor, ¿a qué hora debes ir a la floristería? — a las dos, tengo la reunión semanal con el personal de los puestos.
— ¿Qué te parece si vamos a mi empresa y luego del almuerzo te llevo a la reunión? —está bien, pero debo ir a la casa para ducharme y cambiarme —eso no será un problema… tienes ropa, así que puedes ducharte aquí.
— ¿me compraste ropa? —sí, envié a mi personal… ¿Tienes algún problema con eso? — no para nada